¿Sentirse triste es una enfermedad?

Ayudándote a ser consciente de la importancia que tiene el hacerte responsable de tus emociones, me veo en la labor de iniciarte en la actividad de comenzar a tener una relación verdaderamente estrecha con tus emociones, por la necesidad que tienes inmediata y futura de regularlas, por las implicaciones que tienen al no ser atendidas con la merecida dedicación. En artículos anteriores, ya te he explicado que ellas tienen una función en nuestro cuerpo humano, en el área del sistema límbico y el prefrontal, ejerciendo el oficio como los de un tablero de un auto, donde cada una ocupa una posición y registro de alarma, prevención, disfrute y dirección en cierta forma.

Por esto te recuerdo que, a partir del período embrionario en la gestación, aproximadamente en la quinta semana de embarazo, en pleno desarrollo de las células sanguíneas, nefronas y neuronas, se inicia el proceso de formación del cerebro y la médula espinal, donde comienza toda la formación de lo que será tu sistema nervioso central y tu cuerpo. A partir de este momento, ya todo tu comienza a ser importante, porque a medida que el feto continúa su desarrollo, cada sistema va evolucionando hasta finalizar la formación total del bebé, donde ya están las emociones conectadas. Por eso, cuando la mayoría de los bebés lloran al nacer, su primera expresión de sus emociones es llorar.

La conexión entre el sistema límbico y el prefrontal, hace que no te quedes estancado en la forma de expresar tus emociones, de hecho, podrías ser un experto en la atención de estas pero el factor ambiental social te lleva a modificar tus criterios a través de las múltiples experiencias que te facilita tu entorno. Te digo esto porque, es desde tus momentos más tempranos que ya reconoces como expresarlas, pero no reconoces como relacionarte con las emociones, y es cuando comienzas a ejecutar algunas acciones emocionales observando a los adultos de tu entorno y un corto tiempo más tarde al entorno escolar, dejando todo al aprendizaje por repetición y, a menos que un adulto te esté ayudando con eso, puedes perderte y creer que eso que tu expresas como emoción es, lo que verdaderamente sientes.

¿Sientes tristeza o fue que copiaste un modelo de tristeza?

La mayoría de los estudios sobre las emociones hablan sobre el hecho de las conductas aprendidas desde la infancia como un detonador de las emociones, y es que, dependiendo de lo que percibamos del mundo que nos rodea, así reaccionamos.  

Recuerdo un caso de una mujer cuya madre se lo pasaba deprimida durante la infancia de su hija, a ella le costaba mucho cuidarla desde bebé, era muy insegura, más tarde ayudarla a hacer sus tareas, darle de comer, porque le parecía muy difícil hacerlo y se frustraba. El padre falleció cuando ella tenía 19 años, y se encontró totalmente perdida cuando esto paso. Ella tenía que hacerse cargo de los negocios del padre, además de estudiar, porque la madre no sabía como hacerlo. Esta joven mujer, sentía una profunda tristeza porque toda su vida había que tenido que hacer de la protectora de la madre, y en ese momento ya eran una carga con la que ella no quería continuar. Entre el dolor de la pérdida de su padre y el ver su futuro cargado de responsabilidades tempranas, llegó a la consulta estresada, deprimida, y sin sentido de la vida.

Imagen mujer triste y angustiada

Así pasa con muchas personas, entienden que su vida es lo que aprendieron a hacer o lo que les tocó vivir y allí se quedan. Cuando sostienen una expectativa diferente de la vida, esto hace que se genere una gran frustración y tristeza, porque no ven salida a esa situación, y por más cosas que hagan, siguen tristes.

En la mayoría de los casos en que ocurre una situación de como esta, las personas no reconocen sus emociones, así como la madre nunca fue capaz de tratarse la depresión. Las acciones comunes que toman son, la de salir adelante como sea, en vez de, contactar a un psicólogo o terapeuta, y se deja a un lado el problema emocional.

Es por lo que, sea lo que hayas vivido, si te hace sentir tristeza, que eres miserable, deprimido, obstinado, que caes en constantes rabias, necesitas ir por ayuda emocional o psicológica, y resolver el estar en constante tristeza. Como seres humanos, aprendemos de lo que vemos y escuchamos, es natural que esto pase, sin embargo, no es natural que te quedes con eso porque tienes toda una vida para atreverte a descubrir cómo vivir bien y transformar los problemas en grandes aventuras de crecimiento.

Todos, sin excepción, requerimos de aprender a regular nuestras emociones.

Virginia Rangel

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