La vergüenza, un factor diferenciador entre el éxito y el fracaso.

Dentro de las emociones que son capaces de paralizar al hombre y cambiar el sentido de la vida está la vergüenza. Las personas sienten una amenaza a ser rechazados, maltratados y hasta burlados, evitando ser invadidos por la humillación y desequilibrar su autoestima. En todos los casos donde se observa la vergüenza en la persona, se presentan los primeros indicios en la primera infancia. Cuando el niño está entre adultos que son intolerantes entre ellos, tienen un manejo de las comunicaciones hostil, irrespetuoso, donde los propios niños perciben que no tienen espacio al cual pertenecer, y se ocultan en la vergüenza para sobrevivir.

¿Has observado que algunos niños cuando llegan a un ambiente adulto, no son capaces de saludar?

La mayoría de los niños, han sido regañados o golpeados delante de otras personas, en oportunidades que el adulto ha aprovechado para sentirse en control de la situación del momento, atropellando verbal y socialmente al pequeño. Para la mente del niño, una situación de ese calibre es, como si hubiese chocado su automóvil de estreno, con el sistema emocional de última generación, apagándose de ipso facto por el impacto. Luego, el auto del niño es superficialmente reparado por una palabras de amor paternal, con las cuales, no todo su sistema emocional se puede configurar de la misma manera como venía originalmente. ¿Les ha pasado esto con el auto? Y a partir de ahí, sin prestarle mucha atención a la importancia de llevar el auto nuevo, chocado al concesionario, se le hacen ligeros ajustes de latonería y pintura, y se reinicia el sistema eléctrico sin revisar otros daños que pudo haber tenido, las consecuencias se observan más tarde.

¿Qué es lo que realmente hace paralizar a la persona?

Desde que el niño comienza a relacionarse, su autoestima inicia un proceso de ascenso o descenso. Cuando la recurrencia de los hechos negativos, comunicación agresiva y amenazante, golpes, castigos, engaños, burlas, son parte de su ambiente, el niño comienza a retraer algunas emociones y formas de comportarse para hacer lo posible de funcionar bien en el conjunto familiar. En la escuela, seguramente se le repiten los mismos episodios, si esto no es percibido por algún adulto que pueda ayudar a cambiar estos hechos.

Por lo tanto, a medida que va creciendo ese niño, se retrae de hacer actividades, utilizar cierta ropa, bailar, jugar, hablar en público, porque se siente totalmente fuera de un ambiente seguro para hacerlo, ya que él no puede visualizar un ambiente seguro en ninguna parte.

Es por esto que, cuando un adulto le cuesta integrarse a algunos espacios de estudio y trabajo, puede estar con la vergüenza activa, perdiéndose de las cosas que puede estar haciendo en su desempeño utilizando la vergüenza como un factor más bien estimulante para superarse.

Y esto también ocurre desde la adolescencia cuando los jóvenes son incapaces de conectar entre ellos en el amor, porque siempre creen que son feos, que les falta algo para ser atractivos o para poder ser populares, son capaces de perder grandes amistades y amores de vida, por todas las creencias negativas que traen arrastras sobre sí mismos, y así abordan, ya adultos, las relaciones de pareja, con un cúmulo de miedos, de desencuentros y criterios que los llevan a la pérdida emocional de la pareja y a sumergirse en las constantes creencias de fracaso.

¿Cómo aprovechar la vergüenza para hacer cambios en tu vida?

La vergüenza así como es una emoción que se puede activar con tus creencias y pensamientos negativos sobre ti mismo, también se puede procesar para recuperar tu valor y darte un buen soporte de vida. En muchas ocasiones, procesar esta emoción puede no ser tan simple, porque dependiendo de las relaciones familiares, pueden haber pasado cosas muy hirientes  que hay que tratar de forma profunda. Hay personas que han hecho muchos ejercicios con libros y escuchando audiolibros que, hasta que no expresan todo lo que vivieron a un especialista, que les orienta y les ayuda a canalizar esos sentimientos que tienen sobre lo ocurrido, difícilmente la procesan. Es por esto que, te recomiendo los siguientes pasos:

  1. Identifica qué cosas te dan vergüenza sobre ti.
  2. Identifica también quién te hizo creer eso.
  3. Respira profundamente y observa a esa persona en aquel momento.
  4. Anota eso que sentiste al observar, seguramente, la habrás desarmado con tu mirada en tu mente.
  5. Suelta esa situación. Si aún sigue el dolor y las creencias negativas, anda con tu terapeuta, y resuélvelo.

Te veo en el próximo articulo. Un abrazo.

Virginia Rangel   

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